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Bears,
illustrated
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Diciembre

Christian Fernández Mirón

desde Madrid, España
www.fernandezmiron.com

Para mi ilustración quise esperar. Quería recibir las once ilustraciones de los artistas invitados para ver qué tipos de hombres salían representados y retratar al tipo que faltase. Aunque conocía bien el trabajo de cada uno, no sabía si faltarían gordos, mayores, pelirrojos, bigotudos... y mientras esperaba con una curiosidad inmensa, animaba a los ilustradores a hacer lo que más les apeteciese, a retratar a un hombre que les encantase, ya fuese inventado o basado en alguien real. Entonces pensé que yo debía hacer lo mismo -esta es la única garantía de resultados geniales, el que surjan de la más sincera curiosidad y entusiasmo- así que empecé a abocetar a un chico que me encantase.

Cuando me decidí por una postura y un encuadre, probé varios bocetos con un chico grandote y más bien joven, sin basarme en ninguna persona real aunque debo decir que acabó pareciéndose mucho a mi novio (hola Suso). Opté por un chico muy grande y no exageradamente peludo, con barba cerrada y cara de bueno -característica que me desarma-. Le añadí el pendiente negro para acentuar de alguna forma su juventud viendo que la mayoría de los chicos del calendario parecían tirar por edades más elevadas. Esto no es malo pero siempre intento evitar desequilibrios así.

El dibujo está hecho con lápiz azul para no manchar demasiado la página, ya que uso muchas líneas para abocetar y dar forma a los elementos, como si los esculpiera. Entinté con un pincel añadiendo el vello al final, escaneé el dibujo y retoqué digitalmente manchas e impurezas, añadiendo también contraste y ajustando los tonos grises para que el resultado tuviese el mejor aspecto posible a través una impresora casera.

Aunque nunca sabes qué puede pasar, creo que dar mucha libertad a los artistas e insistir en que disfrutásemos haciendo nuestras ilustraciones fue un acierto y al final ha quedado un abanico variado de adorables, sensuales, hermosos, hombres, osos, lo que sea... En vez de odiar los estándares, creo que puedes desafiarlos constructivamente y ensanchar los márgenes de lo verdadero y bello.

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